20.03 – Un open mic en tiempos de crisis

by Mar 20, 2020Cartas del coronavirus, San Salvador0 comments

Por Paty Trigueros

Después de 2 horas, había leído 2 poemas [míos] y escuchado a aproximadamente 22 participantes en esta acción improvisada que nos dejó a todos con ganas de una siguiente reunión y con links en el chat para que siguiéramos explorando maneras de unirnos. Yo era la única que estaba sin mangas, bronceada, en el trópico.

Ilustración: Natalia Franco

San Salvador, El Salvador

Viernes, 20 de marzo de 2020

Hola hermanas,

Anoche me fui a dormir con un libro, y sin mi cel. No logré avanzar Forest Dark, el primero de la lista de los libros de cuarentena y tuve un sueño raro… pero amanecí sin alarma y sin ver el celular. Me perdí del video de “How to keep Coronavirus away” que había mandado mi hermana al WhatsApp.

Mi libro de ensayos de Stuart Hall se quedó en Guatemala.

Aquí en la casa de mi papá donde me estoy hospedando estaban desayunando. Cafecito y frijolitos, con poco de crema y de regreso a mi estudio, mi refugio. Segunda ronda de limpieza y desinfectar. No he terminado, pero ya tengo una caja de libros para donar, una bolsa de basura medio llena, además de libros, cuadernos y archivos ya desinfectados y organizados.

Dieron la 1:00 PM y me conecté a una reunión de poetas, un open mic en tiempos de crisis. Después de 2 horas, había leído 2 poemas [míos] y escuchado a aproximadamente 22 participantes en esta acción improvisada que nos dejó a todos con ganas de una siguiente reunión y con links en el chat para que siguiéramos explorando maneras de unirnos. Yo era la única que estaba sin mangas, bronceada, en el trópico.

Mi almuerzo: semillas y un flan que encontré en la refri. Mi break de cocinar, porque mis días se van en cocinarme a mí y a mis padres [divorciados]. “Paty, ¡no salga!”

Pero salir a la casa de mi mamá no cuenta.

Siento ánimos de seguir haciendo cosas nuevas, dentro de las medidas [extremas] que nos sacan de onda y nos lleva a conversaciones infinitas sobre cómo nada será igual y todo va a ponerse peor, como en el cuento “Inventory” (20018) de Carmen Maria Machado que siempre me ha gustado. Es de una mujer queer que narra su colección de experiencias eróticas en un contexto apocalíptico de un virus que está arrasando con todo. Hacia el final, hace listas en su cabeza.

Hoy releí ese texto, procrastinando porque debo seguir limpiando y haciendo espacio para estas cosas buenas, y nuevas: borrar cosas de la compu, del Drive, del Gmail son tareas que casi nunca logro terminar. Creo que sacar, al fin, cosas que estorban me va a permitir al menos tener mejor disposición para lo que venga, para estos ánimos y esta energía.

Limpiar y ordenar fuera más fácil sin el celular que me tiene entretenida compartiendo fotos de cuentas de mis amigos, como de esas acciones colectivas de hablar de otra cosa.

Me bañé a las 5:20 PM como para darle una pausa al cerebro. Mañana, 7:30 AM tengo una cita virtual para desayunar vía Skype con una amiga que no he visto.

Abrazos,
Paty

 

PS. Parte de mí se siente culpable por sedentaria, pero la otra parte de mí me perdona y se autoengaña diciendo que lo hará después y que un día de estos meditaré.

 

 

Más historias

Share This