21.03 – La buena noticia es que hay comida para el semestre

by Mar 21, 2020Cartas del coronavirus, San Salvador0 comments

Por Metzi Rosales Martel

La seguridad alimentaria me preocupa. Por ello, aunque quisiera desconectarme por un momento de la pandemia, no puedo. Tengo marcadas las vivencias del terremoto de 1986 y del toque de queda en 1989. De esas fechas, recuerdo que siempre comimos, pero todo racionado.

Ilustración: Natalia Franco

San Salvador, El Salvador

Sábado, 21 de marzo de 2020

Pst, pst, holas,

Pensé que este día descansaría. Estaba decidida a no leer noticias ni abrir redes sociales, ni ver WhatsApp. Ayer, terminé agotada de leer tanta información sobre la pandemia del COVID-19 y de buscar información sobre cómo afecta diferenciadamente a las mujeres. No solo agotada, aturdida. Para lograr dormir ocho horas o más, en la madrugada de hoy, antes de dormirme, me tomé el antialérgico. Tener dos gatos y un perro empeora mi alergia. Así que mi día empezó casi a las 11:00 a.m. Hice un brunch. A decir verdad, llevo más de una semana haciendo brunch, pensando en que de esta manera hago un uso racional de los alimentos. Ojo, no me estoy haciendo la “vístima”. Sé que soy una persona privilegiada. No formo parte de los más de 537 mil hogares salvadoreños que sufren pobreza multidimensional (Digestyc, 2019)[1].

La seguridad alimentaria me preocupa. Por ello, aunque quisiera desconectarme por un momento de la pandemia, no puedo. Tengo marcadas las vivencias del terremoto de 1986 y del toque de queda en 1989. De esas fechas, recuerdo que siempre comimos, pero todo racionado. También recuerdo que durante mi lejana infancia estábamos en el listado de deudores en dos tiendas y que le pedíamos fiado a la vendedora de queso fresco y crema. Pero de nuevo, siempre he vivido una realidad distinta en un país donde uno o dos hogares de cada cinco están en condición de inseguridad alimentaria, es decir sin acceso seguro a la cantidad de alimentos suficientes para su desarrollo y para poder llevar una vida activa y sana.

Lo que hemos vivido durante marzo, solo me trae estampas de los 12 años que duró el conflicto armado… todo marzo huele y se ve como una copia más moderna de esa década. En una semana, yo ya perdí peso por racionar mis alimentos. Estoy intentando ser responsable y comer solo lo necesario. Estoy haciendo dos tiempos de comida, para prepararme no sólo mentalmente sino también físicamente para esto, porque sé que va para largo. No dejo de pensar en que los alimentos deben alcanzar para mí y para otras personas. Reconozco que tengo miedo de que cuando me toque salir a reabastecerme ya no habrá nada.

El presidente anunció hoy la cuarentena nacional para 30 días. En otras palabras, un equivalente al toque de queda que muchas personas vivimos en 1989. Aseguró que hay alimentos para un semestre. Esta noche, además, me di cuenta de que África es capaz de producir alimentos para abastecer a El Salvador. No, esta noche no soñaré con langostas.

Abrazos felinos, perruno y humano,
Metzi

 

[1]La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2018 identifica 20 indicadores en cinco grandes categorías: educación, trabajo y seguridad social, condiciones de la vivienda, salud, servicios básicos y seguridad alimentaria, y calidad del hábitat. Un hogar está en situación de pobreza multidimensional si presenta privaciones en siete o más de esos indicadores.

 

 

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